martes, 14 de julio de 2015

Estrategias para evaluar la información

Los medios de comunicación, en muchas ocasiones, presentan resúmenes de artículos de publicaciones científicas que permiten conocer esa información a gran cantidad de personas que, de otro modo, no accederían a ella, puesto que poca gente dispone de los recursos necesarios para el acceso a las fuentes originales. Pero esos resúmenes muchas veces, cuando se publican en medios de comunicación masivos, aparecen totalmente distorsionados.
Si aceptamos, sin más, todo lo que los medios de comunicación masivos publican, en muchos casos, estaremos aceptando información inexacta. Suele considerarse que ser crítico tiene una connotación de ataque personal o reprimenda, pero en el ámbito de la investigación, la lectura, el pensamiento y la evaluación críticos se refieren a un ponderado aunque no necesariamente equilibrado y justificado examen de lo que otros dijeron o escribieron sobre el tema en cuestión.
En muchas ocasiones, es complicado acceder a las fuentes originales, bien por tratarse de publicaciones a las que hay que suscribirse, o por estar en un idioma que no se domina, o por la dificultad que pueden tener algunas personas para localizar esa información e incluso para interpretarla. No obstante, en la actualidad, cada vez es más fácil poder consultar dichas publicaciones gracias a Internet y a que muchas revistas van animándose a publicar con acceso abierto. Por ello, cuando se tenga un especial interés en verificar alguna afirmación que nos parezca exagerada, lo ideal es acudir a las fuentes originales para constatar que esa frase concreta, que nos desconcierta, responde exactamente a lo reflejado por los expertos citados.
Cuando se trata de información obtenida en Internet, hay que ser muy cauto y saber que, si no aplicamos un criterio de evaluación adecuado, dicha información tendrá un valor dudoso. Las siguientes preguntas pueden ayudarnos a la hora de evaluar las fuentes de información en Internet. 
  • ¿Es en realidad una publicidad disfrazada?
  • ¿La información de identificación del autor es convincente?
  • ¿Cita correctamente las fuentes?
  • ¿Es la fuente completa o una parte?
  • ¿La información está actualizada?
  • ¿Se puede acceder fácilmente a la información que publica, mediante un buscador, o gracias a un “mapa web”, o con un índice debidamente organizado y enlazado?
  • ¿Es clara la información que publica, tanto en su presentación como en su forma de hacerlo?
  • ¿La información se presenta correctamente escrita, sin faltas gramaticales ni ortográficas y con pocas erratas?
Existen diversas estrategias que nos pueden ayudar a sobrevivir en la sociedad de la información. El modelo Cars es uno de ellos. 
Credibilidad: La fuente es confiable, están las credenciales del autor, hay evidencia del control de calidad, la autoridad es conocida o respetada, hay una organización de soporte. 
Objetivo: verificar la autoridad de la fuente, una buena fuente proporciona una buena evidencia que permite confiar en ella.
Precisión: La información es actualizada a la fecha, habla de hechos, detallada, exacta, completa, la audiencia y el propósito reflejan las intenciones de exhaustividad y precisión. 

Objetivo: verificar que la fuente es correcta hoy (no ayer), una fuente que da toda la verdad.
Razonabilidad: La fuente es justa, equilibrada, objetiva, motivada, no hay conflicto de intereses, se observa la ausencia de falacias o tono sesgado. 

Objetivo: verificar que la fuente se involucra el tema con cuidado y razonablemente; con la verdad.
Soporte: Lista sus fuentes, información de contacto, se puede corroborar, soporta sus afirmaciones, facilita documentación. 

Objetivo: verificar que la fuente proporciona evidencia convincente para las afirmaciones hechas, una fuente que puede triangular (encontrar al menos otras dos fuentes que la apoyan)

No hay comentarios:

Publicar un comentario